martes, 15 de noviembre de 2011

Enoturismo


Sábado, 12 de noviembre, las 9 de la mañana mi madre me levanta. Puede que en cualquier otro momento me hubiera hecho la remolona y hubiera estado dando vueltas en la cama durante al menos unos minutos. Pero, esta vez NO. Y es que me esperaba un planazo. Una jornada de enoturismo.
¿Cámara cargada? Sí, ¿ropa de abrigo? Sí ¿el saco de ilusión por visitar una bodega? Sí. Estamos listos.
La jornada empezó en Elciego con una visita guiada a la bodega Marqués de Riscal. Peculiar por su diseño, obra del arquitecto del Museo Guggenheim, Frank Gehry. Si soy sincera pensaba que no me iba a gustar ya que inconscientemente asociamos el mundo de la enología a rasgos conservadores y tradicionales. En realidad no es así, tanto esta bodega como Ysios del arquitecto Santiago Calatrava muestran que la vanguardia y el diseño ocupan un lugar muy importante en el sector vinícola y enológico.
                                          Bodegas Marques de Riscal

Después de una hora y media de apasionantes explicaciones sobre la elaboración, almacenamiento y  comercialización del vino tocó la hora de probar los caldos de la tierra. Espectaculares para el paladar de una principiante.
Igual que a Rosario Flores a mí también me sonaba el run, run pero de la tripa así que hubo que recargar las pilas con unas buenas chuletillas a la parrilla (seguro que los panameños están acordándose de las fotos que les enseñé de cómo cocinamos aquí las chuletillas).
Después, tuve la suerte de hacer numerosas fotografías de los viñedos de La Rioja alta en el mirador de Bodegas Baigorri (unas vistas espectaculares), en Ysios y en  el lujoso hotel Viura. 

                                         Viñedos
                                        Bodegas Ysios
                                           Viñedos
                                        Bodegas Baigorri

Para acabar bien la jornada, terminé el día de pinchos por la Herradura en Haro.

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